Albelda y los números arábigos: el desconocido eslabón nabarro de la cultura europea (II)

LA EXPANSIÓN DEL REINO DE PAMPLONA HACIA EL EBRO

Para entender el contexto en que se sitúa la aparición de los números arábigos en el Reino de Pamplona, debemos remontarnos algunas décadas atrás.

En concreto al año 905, en que Sancho Garcés I -primer monarca de la dinastia Jimena- sucede, en circunstancias poco conocidas, a Fortún Garcés I, último representante de la dinastia Arista. Algo tendría que ver en ello, probablemente, el hecho de que el último Arista pasara buena parte de su vida en Córdoba, entre 860 y 880 aproximadamente -con lo cual, entre 870 y 880, el reino fue gobernado mediante regentes-; así como que su joven hija Onneca se casara hacia 862 con Abd Allah, hijo y heredero del emir de Córdoba Muhammad I (dicho enlace se disolvió hacia 882).

Busto de Sancho I Garcés en Villamayor de Monjardín. Esta localidad se sitúa al pie del castillo de San Esteban de Monjardín (antiguamente, Deyo), conquistado por este monarca en 908. El control de este bastión dejó libre el camino hacia el valle del Ebro (Iturria: http://arte-historia-curiosidades.blogspot.com.es).

Busto de Sancho I Garcés en Villamayor de Monjardín. Esta localidad se sitúa al pie del castillo de San Esteban de Monjardín (antiguamente, Deyo), conquistado por este monarca en 908. El control de este bastión dejó libre el camino hacia el valle del Ebro
(Iturria: http://arte-historia-curiosidades.blogspot.com.es).

Sean cuales sean las circunstancias exactas, lo cierto es que, aún en vida del rey titular Fortun Garcés I, se produce un cambio dinástico -legalizado por el matrimonio de Sancho I con la gran Toda Aznárez, hija de Onneca en segundas nupcias y nieta de Fortún I- que lleva aparejado un cambio en la política de alianzas, y, probablemente, también en otros aspectos.

Así, frente a la tradicional colaboración entre los Banu Qasi -dominantes en el valle del Ebro- y los Arista, el nuevo monarca ataca a los Banu Qasi, colaborando para ello, según las crónicas, con Ordoño II de León. Como consecuencia, conquista lo que hoy llamamos la Rioja Alta y Media, destacando la conquista en 923 de Nájera, ciudad que, apenas un par de años después, pasaría a ser -y lo seguiría siendo durante 150 años-, residencia de la Corona pamplonesa.

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Principales localidades y vías de la región (Iturria: http://www.vallenajerilla.com).

El porqué y el cómo de esa alianza con Ordoño II de León, o la relación de estos hechos con la notable presencia del euskera en los territorios conquistados daría para mucho más, pero habrá que dejarlo para otra vez…

 

EL MONASTERIO DE SAN MARTIN DE ALBELDA

Estabilizada la frontera en el río Iregua, dice Sancho I que «para conmemorar el triunfo obtenido hace poco en el castillo de Viguera, hemos determinado construir un monasterio en el lugar que aquellos infieles llaman en su lengua caldea Albelda y nosotros en latín Alba (blanca), que está situada junto al río Eyroca (Iregua) y en los arrabales de la ciudad de Viguera. Dado en … , a cinco de enero del año 924». Hay que matizar que hay serias dudas sobre la veracidad de esta cita, tomada por diversos autores del “Cartulario de Albelda”.

Pero lo cierto es que allí, a 14 km al Sur de la actual Logroño, en el camino hacia el puerto de Piqueras y la Meseta soriana (la antigua Vareia-Numantia), a la sombra del castillo de Viguera, en los años siguientes se fue consolidando una potente comunidad monástica. Puede que ésta fuera de nuevo cuño, pero es también muy razonable pensar que pudiera basarse en las comunidades cenobíticas bien constatadas en la zona, y que no habían interrumpido su actividad durante el periodo de dominio islámico, mucho menos intenso desde el punto de vista religioso de lo que se suele pensar.

Reconstrucción en 3D del monasterio, al pie de la Peña Salagona (Iturria: http://www.abarrotestito.com)

Un detalle interesante es la advocación elegida -San Martín-, de origen franco y muy ligada a las corrientes religiosas, sociales y políticas provenientes de los territorios bajo dominio carolingio, católico y romano. Otra pista más…

¿Y por qué se erigió aquí un monasterio? Pues muy sencillo, para consolidar y organizar la población de un territorio por entonces fronterizo. Precisamente esta ligazón a la frontera puede ser uno de los factores de su breve existencia, si lo comparamos con otros monasterios cercanos que miraron hacia horizontes más lejanos. Así, se puede decir que vivió su esplendor durante apenas el siglo y medio siguiente a su creación, siendo incluso sede episcopal.

A comienzos del siglo XII, al ser conquistado todo el valle del Ebro por Alfonso I “el Batallador”, comienza la decadencia del monasterio. Es rebajado al nivel del Colegiata (1167), luego unificada a Santa Maria de la Redonda de Logroño (1435), y, finalmente, el 11 de noviembre de 1683, un derrumbe proveniente de la Peña Salagona destruye casi por completo el monasterio. Hoy apenas queda ningún rastro identificable de aquel monasterio, salvo algunas cavidades excavadas en la misma roca (como la cueva “La Panera”) que, según parece, formaron parte del complejo religioso.

Pero volvamos hacía atrás, hacia los momentos de esplendor de nuestro monasterio…

-Iñigo Larramendi-

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