Monthly Archives: otsaila 2015

Crónica de la Guerra Carlista en la Llanada (y II)

Aniversario

Un año después de la victoria sobre los liberales en la Llanada, el gobierno de Madrid no dominaba el país. Sus tropas se acantonaban en las cuatro capitales, que se encontraban bloqueadas por las fuerzas de voluntarios carlistas. Zumalakarregi había fallecido el 24 de junio de 1835 a causa de una septicemia generalizada provocada por una herida que sufrió en el sitio de Bilbao.

En octubre, en el aniversario de su estrepitosa derrota de Alegría, el gobierno liberal se propuso avanzar, tomando como eje el Camino Real, desde Vitoria hasta San Sebastián, partiendo en dos el territorio controlado por los carlistas y rompiendo el bloqueo de estas dos capitales. Previamente, se había ordenado el traslado de la Legión Inglesa, un grupo de mercenarios a las órdenes del general Lacy Evans, de Bilbao a Vitoria. Era entonces comandante en jefe de las fuerzas carlistas el general Nazario Egia, natural de Durango.

Nazario de Egia (Iturria: Wikipedia)

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Crónica de la Guerra Carlista en la Llanada (I)

Los días 27 y 28 de octubre de 1834 se desarrolló en la Llanada, entre las localidades de Etxabarri-Urtupiña y Oreitia, en un paraje llamado Quilchano, la llamada Batalla de Alegría, así denominada porque en su contexto se produjo la toma de esa población por las tropas carlistas. Este hecho bélico ha sido suficientemente descrito e incluso contó, hasta hace unos años, con una representación teatralizada, cuyos actores eran los propios vecinos y vecinas de Alegría-Dulantzi.

Eran otros tiempos. Un momento de la teatralización de la Batalla de Alegría (Iturria: http://bimila.blogspot.com.es)

Sin embargo, éste no fue el único acontecimiento bélico de cierta envergadura que tuvo como escenario, en aquella guerra, la Llanada, lo cual no es de extrañar, ya que este conflicto bélico se prolongó durante siete años, de 1833 al 1839.

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Moción sobre Martin Ttipia, 28 de noviembre de 2014

Eñ 28 de noviembre, las formaciones EAJ-PNV, PSE y EH Bildu presentaron en el Ayuntamiento de Gasteiz una moción por la que pedían que una calle o plaza de la ciudad lleve el nombre de Martin Ttipia, tenente de Nova Victoria en 1200. El vídeo que pueden ver a continuación reproduce íntegramente tan importante momento.

 

Castillos que defendieron Araba

Según acertadamente afirma el arqueólogo Iñaki Sagredo, autor de la monumental obra “Castillos que defendieron el Reino”, “Navarra fue humillada, rebajada a lo mínimo, y cuesta explicar qué debió suponer para los navarros ver los muros que construyeron sus antepasados por los suelos, una consecuencia más de la definida como pacífica anexión”. Los castillos de Navarra, así como muchas casas torre y recintos amurallados, fueron derruidos entre 1512 y 1522 por orden del Cardenal Cisneros, regente de Castilla. Así lo explicaba el coronel español Villalba cuando escribió al cardenal Cisneros, promotor de la destrucción de los castillos de Navarra: Navarra está tan baxa de fantasía después que vuestra señoría reverendísima mandó derrocar los muros, que no ay ombre que alçe la cabeza”.

Iñaki Sagredo, dentro de su exhaustivo estudio, ha elaborado un mapa de los castillos de Navarra. Obviamente no se limita al territorio de la actual Comunidad Foral de Navarra, sino que contempla la totalidad del territorio que históricamente ha sido navarro.

El arqueólogo Iñaki Sagredo ha desarrollado una prolífica obra sobre las defensas del Reino de Navarra (Irudia: Pamiela Argitaletxea)

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Joxe Ulibarrena, 2014. Urteko Nafarra Saria jasotzen

Hona hemen Martin Ttipia Kultur Elkartekoek egindako bideoa, Joxe Ulibarrena 2014. Urteko Nafarra Saria-ren harira.

El Ferro de Álava (y II)

El monasterio de San Millán

En el monte Distercio o La Cogolla existía en esa época un monasterio fundado en el siglo V por San Millán, quien había nacido en Berceo, actual Rioja, en 473, cuando aquellas comarcas estaban sometidas al dominio del rey visigodo Eurico. Su nombre proviene del latín Aemilianus, en castellano Emiliano. A los 20 años, siendo pastor, decidió dedicar su vida a la contemplación de Dios. Se dirigió a Bilibio, en las cercanías de la actual Haro, para hacerse discípulo de un santo ermitaño llamado Felices.

San Millán junto a varios discípulos (Irudia: es.wikipedia.org)

Una vez instruido por éste, decidió apartarse del mundo, yéndose a vivir al monte Distercio o la Cogolla, próximo a Berceo, donde habitó cuarenta años. Dídimo, obispo de Tarazona, teniendo conocimiento de su santidad, le nombró párroco de Berceo, en contra de su voluntad. Otros clérigos, seguramente movidos por la envidia, le acusaron de desatender la administración de la parroquia, por lo que fue destituido y regresó al monte, donde vivió como ermitaño en una gruta que él mismo excavó en la roca, hasta su muerte a la avanzada edad de 101 años. Durante ese tiempo su fama de santo se extendió por toda la región, realizando, según la tradición, numerosos milagros. Otros ermitaños se le unieron, formándose una comunidad, que vivía en cuevas artificiales, conocidas tras la muerte del santo como monasterio de San Millán de Suso. Tras su muerte su tumba se convirtió en lugar de peregrinación.

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