Monthly Archives: uztaila 2014

Navarra con “B” = Nabarra

La asunción de nuevos planteamientos políticos ha de exigir, por fuerza, el uso de un nuevo lenguaje. Hoy en día, suele decirse que lo que no se comunica no existe. Yo añadiría que lo que no se comunica de modo acertado o certero termina generando una distorsión o, como diría un experto en la materia, ruido en la comunicación. Cuando hablamos de Nabarra (Navarra, Nafarroa) sucede otro tanto.

Mapa del Estado de Nabarra extraído del blog Nabarlur

Irakurtzen jarraitu

Eskerrik asko, Amerika-ko Diaspora!

Recientemente, hemos percibido que algunas de las personas que nos siguen lo hacen desde América, lo cual nos llena de emoción y agradecimiento. Sabemos que Nabarra no tiene fronteras. Y que las únicas fronteras que padecemos han venido desde el exterior. Siempre fuimos un pueblo abierto. Tal es así que el alma nabarra llega tan lejos como sus hijos han sido capaces de llegar.

Vaya desde aquí un recuerdo lleno de nostalgia y cariño a los nabarros que mantienen viva la llama desde países lejanos como Argentina o Canadá. Vascos en lo sociocultural, o incluso en lo étnico, que diría el nabarro-argentino Mikel Ezkerro, conferenciante habitual sobre lo vasco a lo largo y ancho de la Argentina; pero nabarros en lo político, pues Nabarra como sujeto político está en el origen de su vasquidad.

Esperamos, desde la humildad como desde la lejanía geográfica, poder recordar siempre que Nabarra no está completa sin su concurrencia; sin olvidar que ellos también hacen País desde el otro lado del mar. Tal es así que confiamos en abrir pronto una sección centrada precisamente en la Diaspora en este joven blog. Hala bedi. Eta eskerrik asko, Amerikako Diaspora, bihotz-bihotzez!

-Hermano Templario-

SOS Castillo de Korres

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http://www.change.org/es/peticiones/imanol-agote-alberro-sos-castillo-de-korressolicitamos-que-se-hagan-los-tr%C3%A1mites-y-gestiones-necesarios-para-salvar-y-poner-en-valor-los-restos-del-castillo-de-portiella-de-korres

Eskerrik asko eta ondo izan. Muchísimas gracias.

 

Las fronteras de Vasconia (y II)

La frontera

Hasta ese momento el ducado de Vasconia y el reino godo de Hispania habían mantenido una oscilante frontera militar, cuya retaguardia, según nos revela la arqueología, se determina por la presencia de necrópolis de claro carácter guerrero, relacionadas con tipologías aquitanas, que marcan una línea entre Buzaga (Elorz), Pamplona, San Pelayo (Alegría-Dulantzi), Aldaieta (Langraitz Ganboa), en la Llanada Alavesa, y Finaga, en Basauri (Bizkaia). Más al sur se encuentra una zona de complicada orografía, en la que abundan los eremitorios troglodíticos, que podría corresponder a una tierra de nadie, habitada por vascones pero sometida a las incursiones tanto visigóticas, primero, como astures y musulmanas más tarde. Juan Plazaola se pregunta (RIEV 45/2/2000), “¿habrá que pensar que eran precisamente esos eremitorios los que marcaban el limes que quisieron mantener y garantizar los Vascones?”.

Justamente en Alegría-Dulantzi, en el transcurso de unas excavaciones desarrolladas entre noviembre de 2009 y mayo de 2010, dirigida por los arqueólogos Miguel Loza Uriarte y Javier Niso Lorenzo, se realizó el hallazgo de los restos de una gran edificación, datada entre los siglos VI y VII, con trazas de haber sufrido saqueos y arrasamientos posteriores. Este edificio sería contemporáneo de los yacimientos, citados, perdurando como tal hasta finales del siglo VIII, época en que la Llanada fue objeto de ataques por parte del emirato de Córdoba, y siendo usado como almacén hasta el siglo X. Este hallazgo, en opinión de los arqueólogos, deja constancia de cómo “una vez más ha quedado claro que los habitantes de los pueblos históricos alaveses son la herencia directa de sus antepasados premedievales”.

Orreaga

Carlos Martel, mayordomo de palacio del reino de Austrasia, acabó con la dinastía merovingia, ejerciendo  ilegítimamente como rey de los francos, legando el poder a sus hijos Carlomán y Pipino a su muerte en 741. Antes, en 732, el emir de Córdoba, Abd-el-Rahman pretendió la conquista de Vasconia‑Aquitania y del Reino Franco. Eudón se ve obligado a pedir ayuda a Carlos Martel y ambos ejércitos vencen a los musulmanes en las cercanías de Poitiers. A partir de ese momento, las relaciones de Vasconia con los francos fueron cada vez más difíciles, hasta que Carlomagno, hijo de Pipino, quien desde 747 era el único rey de los francos, rebasará el Garona en 769, venciendo al nuevo duque Hunaldo II. Carlomagno intentará también la conquista de la Vasconia surpirenaica, pero será vencido por los vascones en Orreaga en 778.

Los vascones se rebelaron contra los carolingios, una vez más, en 787, encabezados por el duque Adeleriko, pero fueron vencidos en 790. El nuevo rey franco, Ludovico Pío, intentará nuevamente conquistar la Vasconia transpirenaica, siendo derrotado otra vez por los vascones en Orreaga en 823. Esta victoria sería el detonante para la transformación de lo que quedaba del Ducado de Vasconia en Reino, bajo el gobierno de Eneko Arista.

Imagen de Carlogmagno, según un óleo del pintor germano Alberto Durero

La Crónica de Eginardo, titulada Vita Karoli Magni, escrita entre 829 y 836, nos describe los dominios de Carlomagno.  “Él mismo [Carlomagno] en memorable guerra sometió primero a Aquitania y a Vasconia y todos los montes Pirineos y hasta el río Ebro, que nace junto a [las tierras de] los navarros”. De lo que se deduce que los carolingios consideraban el área descrita como un todo, como un solo país que iba del Garona al Ebro y desde las fuentes de ese río, hasta las del otro en los montes Pirineos y, en segundo lugar, que los vascones rebeldes al poder carolingio, aglutinados en torno a la Iruña de Pamplona, se denominaban a sí mismos navarros.

La crónica de Alfonso III, redactada en la segunda mitad del siglo IX, pero que nos remite a los hechos del reinado de Alfonso I (739-757), nos informa de que “Álava, Bizkaia, Alaon (¿Ayala?) y Orduña, ocurre que están poseídas por los suyos, del mismo modo que Pamplona, Deio y la Berrueza”. Junto a esa constatación de la independencia y la unidad de los vascones, queda en evidencia la constante presión del reino astur sobre Vasconia a lo largo de todo el siglo VIII, continuadora de la de los visigodos.

En resumen, no es posible entender la historia de las sucesivas entidades estatales navarras, reino de Pamplona, reino de Pamplona y Aragón, reino de Navarra y Corona de Navarra, sin remitirnos a la realidad previa del Ducado de Vasconia, tal como se desarrolla su historia entre los siglos VI y principios del IX.

Así lo entendía Ricardo Corazón de León, duque de Aquitania y rey de Inglaterra, cuando en su testamento, fechado en 1191, legaba a su esposa Berenguela, hija de Sancho VI y hermana de Sancho VII, reyes de Navarra, todas sus posesiones “en Vasconia más allá del Garona”.

-Fernando Sánchez Aranaz-

Las fronteras de Vasconia (I)

La historiografía oficial ha querido hacernos creer que nuestra tierra, Álava, cuando se extinguió el imperio romano, se quedó deshabitada, para ser poblada luego por no sé sabe quiénes, gentes que constituirían una especie de república independiente que pactaría, unas veces con el Reino de León, otras con el de Navarra. Nada más lejos de la realidad. Ya lo decía en 1808 el académico de la historia Juan Antonio Llorente en su libro “Noticias de las Tres Provincias Vascongadas”, que es una recopilación comentada de documentación de los Reinos de Navarra y Castilla del siglo XII, a propósito del tratado de 15 de abril de 1179, entre Sancho VI de Navarra y Alfonso VIII de Castilla, “esta escritura cierra todas las puertas de la cavilación, y demuestra con evidencia, que entre los estados de Castilla y Navarra no había otros intermedios, y por consiguiente ninguna de las tres repúblicas imaginarias del país vascongado”.

Sólo en Álava, el trabajo de los arqueólogos nos va mostrando la continuidad entre la población tardorromana y la altomedieval. Así los hallazgos del basurero tardorromano de Heredia, publicados por Idoia Filloy, las excavaciones en los despoblados de Aistra y Zornostegi, realizadas por Juan Antonio Quirós y su equipo, los materiales encontrados en la colina de San Pelayo, en Alegría-Dulantzi, no suficientemente estudiados, la necrópolis de Aldaieta, en Langraitz Ganboa, ampliamente investigada por Agustín Azkarate, así como los recientes hallazgos de Miguel Loza y Javier Niso en San Martín de Dulantzi. Unido todo ello a los estudios acerca de la delimitación de un espacio de frontera militar entre Vasconia y la Hispania visigoda, llevados a cabo por Iñaki Martín Viso, Juan Plazaola y Aitzol Altuna, entre otros, se va estructurando el panorama de una realidad histórica hasta hace poco escamoteada, cuando no negada.

Vasconia prerromana y romana
Los vascones son un pueblo antiguo, cuyos integrantes que probablemente se llamaban a sí mismos eusko, fueron denominados uasci y ausci por los romanos, lo que originó las denominaciones gentilicias vascón y auskitano o aquitano, así como los nombres de las poblaciones de Auski, actual Auch, Euska/Oska (Hueska) o Viroueska (Briviesca), capital de los autrigones, entre otras. Es de resaltar que es en Aquitania donde se encuentran las manifestaciones escritas más antiguas de la lengua vasca o, por mejor decirlo, protovasca.

Actualmente se considera que los distintos pueblos de este área citados por los cronistas de la antigüedad, Sertorio, Crispo, Varrón, Plinio, Ptolomeo y Estrabón, pertenecían a un tronco común, con influencias más o menos grandes de sus vecinos celtas, experimentando bajo la administración de Roma un proceso aglutinador de cohesión.

La adaptación de estas informaciones de la antigüedad a circunstancias marcadas por el foralismo, provocó que no se considerasen relacionados con los vascones más que a aquellos pueblos que encajaban en el marco geográfico de Euskal Herria, los territorios donde entonces, siglos XVIII-XIX, se hablaba la lengua vasca. Éstos serían los Vascones propiamente dichos, , los Bárdulos, los Caristios y los Autrigones y los Berones. Sin embargo, al margen de que algunos de estos pueblos rebasaban el mapa de Euskal Herria, debe considerarse como pertenecientes al mismo grupo que los vascones, el pirenaico occidental, a otros pueblos, como los Iaketani, los Suessetani, los Arenosi o los Andosinos, así como los de la Novempopulania, es decir, los Tarbelii, con capital en Akize/Aquae Tarbellicae/Dax, en las Landas, el Bearn y lo que llamamos Iparralde, los Auscii, con capital en Elimberrum (Ilunberri)/Euska/Auch, en el actual departamento de Gers, los Bigerrii, con capital en Turba/Tarbes, en Bigorra, los Convenae, con capital en Lugdumum/Saint-Bertrand-de- Comminges, en la región de Comminges (Alto Garona), los Consorani, en torno a Saint-Lizier, en la comarca del Couserans (Arièja), los Lactorates, en torno a Lactura/Lectoure, que ocuparían las comarcas de Lomagne, al norte de Gers, y el Agénois, los Elusatii, con capital en Elusa/Eauze, en el Bajo Armagnac, los Vassei o Vocates, con capital en Cossium/Bazas, en el sudeste de la Gironde, y los Boii, con capital en Lamothe/Teich, en el País de Bug, en el suroeste de la Gironde. El emperador Diocleciano dividió a finales del siglo III la provincia de la Galia Aquitania en otras tres, Aquitania Primera, Aquitania Secunda y Novempopulania. Esta última se corresponde con la Gascogne, el actual nombre francés de la antigua Uasconia o Vasconia, Wasconia para los francos.

El ducado de Vasconia
Antes de acabar el siglo V, ya había desaparecido el imperio romano. El territorio europeo se dividía en múltiples estados, la mayoría originados por distintos pueblos germánicos, asentados sobre una base demográfica y administrativa romana. Hubo excepciones, la más notable la Vasconia homogeneizada con el catalizador político de la romanidad, que una vez desaparecida la realidad imperial se constituye como ducado en su territorio ancestral, tras la expulsión de Aquitania, el año 507, por los francos merovingios y los vascones, de los germanos visigodos, quienes establecieron un reino en Hispania.

La imagen cartográfica muestra la Novempopulania, bautizada por los francos merovingios como Wasconia (Mapa: nabarlur.blogspot.com)

Tras la expulsión de los visigodos, el río Garona se constituyó como la frontera entre el Ducado de Vasconia y el reino de los francos merovingios, sin embargo por el sur la situación era diferente, ya que el nuevo reino visigodo de Hispania pretendía reconstruir los límites de las provincias romanas. Se oponían a esta pretensión los vascones. En suma, no solo se enfrentaban dos pueblos, uno indígena y otro invasor, por el territorio y la soberanía, sino dos formas políticas contrapuestas, las representadas por el derecho pirenaico y el derecho germánico.

Los francos merovingios llamaron Wasconia al territorio de la antigua Novempopulania. Así figura en el mapa del Beato de Saint-Sever, copia del siglo XI de un original del siglo VIII. Las crónicas francas admiten que el territorio del Ducado de Vasconia comprendía no sólo la Novempopulania, sino también la Vasconia al sur de los Pirineos.

En el 660 se nos habla de la unión de Vasconia y Aquitania con el gobierno de un duque llamado Félix, al que sucedería en 670 otro llamado Otsoa, Lupo en las crónicas latinas. El gobierno del duque Otsoa debió ser prolongado, ya que hasta el año 710 no hay noticias de un nuevo duque, de nombre Eudón, al parecer su hijo. Las crónicas francas nos dicen que el duque vascón Eudón, nada más empezar su reinado, tuvo que defender la Vasconia transpirenaica del ataque del rey godo Roderico, lo cual coincide con las crónicas andalusís, donde se nos informa de que “cuando Roderico recibió noticia de la invasión [de los musulmanes], estaba en territorio de Pamplona luchando contra los vascones”. Era el año 711.

-Fernando Sánchez Aranaz-

2014ko Setioa

Azkenean, hona hemen Martin Ttipiak Youtube-n daukan profilaren lehengo bideoa. Gure Martin Ttipia kide Larramendi zor diogu. Eskerrik asko, adiskide! Bideo gehiago ikusteko gai izateko, sartu Youtube-n, eta tekleatu “Martin Ttipia” bilatzailean.

Polakoak

Lasai, lagun hori!! Oraingo honetan ez dugu Poloniaz hitz egingo. Hemendik ez dira Lech Walesa, Aita Santua izandako Karol Wojtila, Maria Slodowska-Curie zientzilari ospetsua  edo Kosciuszko bezalako gerlari mitikorik agertuko. Ez ditugu, ezta ere, Krakow (Cracovia), Warzsawa (Varsovia) edo Baltiko itsasoaren ertzeko Gdansk (aintzineko Danzig) hiri istorikoak bisitatuko. Polonieraren kontsonante ahozkaezinak (guretzako, noski…) botatzeko ahalegina ere saihestuko dizuegu.

Izan ere, askoz gertuago geldituko gara: aspaldi honetan pil-pilean dagoen Catalunyan, alegia… edo “Polonia”, espainiar askoren aburuz. Bai, “polacos” esaten ohi diete batzuek kataluniarrei. Eta, izenorde bitxi honen jatorria bilatzerakoan, oso anitzak dira topatzen ditugun azalpenak.

Gehienek diote gerra garaietan sortu zela. Adibidez, batzuek diote 18. mende hasierako Espainiar Ondorengotza Gerran, Borboitar Armada Catalunyara sartzean, aurre egin zioten lehenengo batailoiak poloniarrez osaturik omen zeudela, eta harrezkero zabaldu zela goitizena kataluniarrak izendatzeko. Beste batzuek Espainiar Gerra Zibilaren testuinguruan kokatzen dute abiapuntua, 1939ko irailean Naziek gauzatu zuten Poloniaren inbasioarekin lotuta, menpekotasun adierazle giza.

Nolanahi ere, badirudi bi ezaugarri nagusi biltzen direla ezizen iraingarri honetan: zekenkeria (gogoratu Nazien “Holokausto”-ra arte milioika judu bizi zirela Polonian, eta duela hainbat mendetatik hona zekenak edo xuhurrak izatea leporatu zitzaiela Europa osoan zehar) eta, bereziki, Espaniarrentzat ulertezina omen den berezko hizkuntzarekiko atxikimendu sendoa. Gogoratu bestela erdaldun batzuentzat, antza, “Josep Lluis” ahozkatzea ezinezkoa dela, edo Catalunyara joaten diren bakoitzean lehenengo hitza (eta batzutan hurrengoak ere….) katalanez entzuteak eragiten dizkien amorrua eta ezintasuna…. polonieraz hitz egingo baliete bezala!!

Antza denez, polakoak menpekotasunean, arrazakerian eta nagusikerian oinarritutako harreman bati eusteak merezi ez duela ohartu dira, eta bere bideari ekin diote. Denborak esango du Espainiar harresiaren kontra egiten dutenean jausteko gai diren edo, azkenean, kikiltzen diren… baina, bitartean, bejondeiala!!

Eta gurean zer? Zergatik euskaldunoi ez digute antzeko goitizenik jarri? Baliteke, nahi izango balute ere, lehenengo hitza euskaraz jasotzeak lan nekeza egingo zitzaielako … badakizue, euskaldunok oso adeitsuak izan gara beti, batez ere kanpotik etorritako menperatzaileekin. Edo agian sekula santan hemen armadarik sartu ote den ere ez dakigulako…. bai, hitzartua izan zen guztia.

Edmund Burkek (1729-1797) esan zuen bezala, “muga bat badago, eta harrez geroztik tolerantziak bertute izateari uzten dio”… honi jaramon egiteak irainak jasotzea eragiten badu ere!!

-Iñigo Larramendi-