Huellas de Ínigo de Loiola en la Llanada Alavesa

El fundador de la Compañía de Jesús (junto a otros nueve compañeros, entre ellos Francisco de Xabier, cuya festividad se ha celebrado el pasado tres de diciembre), y primer prepósito general de la misma, el guipuzcoano Íñigo de Loiola, fue, hasta su definitivo establecimiento en Roma en 1538, un infatigable viajero, las más de las veces solo y a pie, hasta el punto de que él mismo consideraba que su vida había sido un peregrinaje, tanto en lo físico como en lo espiritual.

Nacido en la villa de Salvatierra de Iraurgi, actual Azpeitia, en 1491, fue el menor de once hermanos, habidos en el matrimonio de Beltrán Ibáñez de Oinatz y Loiola, cabeza de la bandería oñacina, y Marina Sáez de Likona, oriunda de Ondarroa. Conoció desde niño la vida cortesana, al ser destinado en 1502  al servicio, como paje, de la  infanta castellana Juana, hija y heredera de los Reyes Católicos, y luego, cuando ésta se trasladó a Flandes con su marido, Felipe de Habsburgo, del hijo de ambos, Fernando, en la casa del contador mayor de Castilla, el ministro de hacienda de la época, Juan Velázquez de Cuéllar, en Arévalo, donde permanecerá hasta cumplir los catorce años, en 1505.

Imagen del crucero de Narbaiza (Argazkia: Fernando S. Aranaz)

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El caldo gordo y la horma del zapato

Una vez más, ha estallado la polémica en torno al concepto que unos y otros tienen de Navarra; y en torno al modo en que la noción de Euskal Herria ha de interactuar respecto a la noción de Navarra. Han pasado ya casi cuarenta años desde la muerte del dictador Francisco Franco. Si bien no puede considerarse que el statu quo español constituya un sistema de profundo calado democrático, sí podemos convenir en que este largo recorrido temporal nos ha permitido profundizar en nuestra identidad como País que en el pasado se dotó de instituciones propias que dieron lugar a un Estado. Primero llamado Reino de Pamplona y después Reino de Navarra. Algunos incluso se atreven a ver en el Ducado de Wasconia un antecedente irrenunciable del Estado que un buen número de navarros reivindica hoy. Dicho de otro modo: contamos, a diciembre de 2014, de más información que nunca sobre lo que fuimos y, a mi entender, ello debería tener una rotunda repercusión en el actuar no sólo de nuestros próceres, sino también de nuestros compatriotas y conciudadanos en general. Pero no: volvemos con la matraka de siempre.

Soy el primero que defiende que este foro de Martin Ttipia Kultur Elkartea ha de destinarse a la reflexión socio-cultural y no tanto a la política, dimensión para la que ya existen otros foros adecuados. Sin embargo, la estrecha vinculación entre lo socio-cultural y lo político me lleva a reflexionar y posicionarme en torno a la controversia por la iniciativa del Partido Socialista de Navarra contra el escudo de Euskal Herria de la Plaza de Gernika de Rosario, Argentina; pero también sobre la agria polémica que ha suscitado la colocación de carteles turísticos alusivos a Euskal Herria, con la consiguiente inclusión del escudo de Navarra y alusiones claras a lugares de interés en la Comunidad Foral. Una iniciativa de Udalbiltza y de la Diputación Foral de Gipuzkoa que está provocando, al igual que la otra controversia, un aluvión de críticas en las redes sociales y los medios digitales. Ambos hechos, a mi juicio, revelan que, décadas después, seguimos sin aprender la lección; seguimos haciendo el caldo gordo a la desinformación y la manipulación histórica de la que hemos sido y somos víctimas; y seguimos exasperando al navarrrismo más exacerbado con aquellos argumentos que más contribuyen a que sigan encastillados en su furibundo anti-vasquismo.

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Arrano Beltza, un estandarte con mayúsculas

El Arrano beltza (Águila de sable o negra) en la actualidad es un símbolo Nacional para muchos nabarros estatalistas, legitimistas, soberanistas e independentistas. Dicho emblema fue rescatado a finales del siglo XX por el político nacionalista Telesforo Monzón y es considerado actualmente por la masa libertaria del País, como un antiguo símbolo vascón del soberano Reino de Nabarra.

Telesforo Monzón, en una interpretación personal, crea una bandera con el Arrano beltza. Ésta es de color oro o amarillo y sobre ella aparece estampado el Arrano Beltza Personalmente, desconozco cual pudo ser el pensamiento de Telesforo Monzón para otorgar dicho color amarillo a ese estandarte. Según el historiador Erlantz Urtasun Anzano, esto pudo corresponder más bien al inicial tejido de lino que se torna en dicho color con el paso del tiempo. Es decir, el color amarillento es debido al envejecido -causado por el humo de las velas y por el paso de los siglos -del papel (de lino) en el que aparece la silueta del águila que tomó como referencia Telesforo Monzón.

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Notas sobre una moción

Reproducimos a continuación la breve crónica que uno de nuestros socios ha redactado a propósito de la reciente presentación de una moción que lleve al Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz a dedicar el nombre de una calle o plaza a quien fuera Tenente de la ciudad en 1199-1200, Martin Ttipia.

Lo primero que me llamó la atención de aquel Salón de Plenos fue su estrechez; el poco espacio que los concejales tenían entre sí y entre la madera noble y sus piernas, lo cual me lleva a pensar y comparar su estrechez de miras con el propio espacio que ocupan; y llegar a la conclusión de que la culpa de que aquello que el pueblo llano pide y casi nunca se cumple, en realidad, es producto del constreñimiento físico, aparte del mental. No obstante, el imperioso Alcalde ocupando su espacio amplio y majestuoso me dio la misma impresión que me producían los jueces orondos de la Audiencia Nacional; con su gesto prepotente y altivo y su seriedad pétrea cual estatua silente, me produjo la sensación de que en cualquier momento de su boca saldrían las crueles palabras: “os perdono la vida”.

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Recordando a Martin Tttipia (y II)

El Laudo

El Laudo que, por naturaleza, era de obligado cumplimiento, no satisfizo a ninguna de las dos partes, pero sirvió para acordar un tratado posterior, en abril de 1179, en el que puede leerse, “Yo mismo, Alfonso, rey de Castilla, dejo a vos Sancho, rey de Navarra y a vuestros sucesores, Álava a perpetuidad para vuestro Reino, a saber, desde Itziar y desde Durango, dentro de las actuales [fronteras], exceptuando el castillo de Malvecín ,que pertenece al rey de Castilla; y también Zuvarrutia (Zuia) y Badaia, tal cual el agua cae hacia Navarra, excepto Morillas, que pertenece al rey de Castilla; y también a partir de ahí hasta Oka y desde Oka según divide el Zadorra hasta que desemboca en el Ebro”. El original está en latín.

A pesar de todo ello, nos cuenta José María Lacarra, en la primavera de 1199 Alfonso VIII, rompiendo el pacto, remontó el valle del Zadorra y puso sitio a Vitoria. Mientras la villa resistía el cerco, los castellanos sometían otras poblaciones de Álava y Gipuzkoa. El rey de Navarra, entonces Sancho VII el Fuerte, se trasladó a al-Andalus para pedir ayuda al sultán al-Nasir. Nueve meses después, en  enero de 1200, los vitorianos no podían más y, con la mediación del arzobispo de Pamplona, llegaron a una tregua para poder entrevistarse con el rey Sancho VII, quien, ante la imposibilidad de socorrerles, les dio permiso para capitular.

Imagen de Sancho VII de Navarra (Iturria: http://lasultimasaguilasnegras.blogspot.com)

Imagen de Sancho VII de Navarra (Iturria: http://lasultimasaguilasnegras.blogspot.com)

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Recordando a Martin Ttipia (I)

Hace algo más de cinco años se presentaba en sociedad una nueva asociación cultural dedicada al estudio y la divulgación de la historia y el patrimonio de Álava, particularmente en su relación con la historia de Navarra. Dada su denominación, Martin Ttipia Kultur Elkartea, justo es explicar el por qué de su nombre. ¿Quién era Martin Ttipia?

Sello del acta fundacional de la ciudad de Vitoria sobre el poblado de Gasteiz, 1181 (Iturria: soberaniadenavarra.blogspot.com).

Sello del acta fundacional de la ciudad
de Nova Victoria sobre el poblado de Gasteiz, allá por 1181 (Iturria: soberaniadenavarra.blogspot.com.es).

Martin Ttipia era el tenente de Vitoria a finales de la primavera de 1199, cuando el rey de Castilla, Alfonso VIII, decidió violar los pactos firmados veinte años antes con el rey Sancho VI de Navarra, conocido por sus súbditos como “El Sabio”. Este rey había emprendido una labor de reconstrucción y de reorganización del reino, tras su elección en 1150 como sucesor de su padre, García V Ramírez. Este personaje había sido elegido rey por los navarros tras la división del reino pirenaico, debida a una conjura entre el conde de Barcelona, Ramón Berenguer, y el rey de Castilla, Alfonso VII, que eran cuñados a la muerte sin descendencia de Alfonso I en 1134. Pero ésa es otra historia.

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Una puntualización sobre Trebiñu

El pasado martes 18 de noviembre, en la información publicada en DIARIO DE NOTICIAS DE ALAVA acerca de la votación en el Congreso de los Diputados de la incorporación del Condado de Trebiñu a Araba, se indicaba que “el enclave aún castellano fue fundado en el ya lejano año de 1160”.

Señal de carretera que anuncia la entrada al Condado de Trebiñu.

Cartel indicador a la entrada de la localidad de Trebiñu, cabecera de uno de los dos ayuntamientos que actualmente integran el enclave (Argazkia: Josu Chávarri)

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La Batalla de Alegría: 180 años después

Preámbulo

El día 29 de septiembre de 1833, a las tres menos cuarto de la tarde, moría el rey de España Fernando VII. Ese hecho fue el detonante para el violento estallido de un conflicto, larvado desde hacía tiempo, que acaso todavía hoy no se haya resuelto, cuyo pistoletazo de salida fue el nombramiento como reina de Isabel, una niña de tres años de edad, por parte de la camarilla de ideología liberal que rodeaba a la viuda del rey, su sobrina María Cristina de las Dos Sicilias.

En esas circunstancias, el empleado de Correos Manuel González, en Talavera de la Reina, proclamó el 4 de octubre a Carlos de Borbón como sucesor de su difunto hermano, pronunciándose a su favor junto a un grupo de partidarios, que fueron reprimidos por la autoridad y seguidamente ajusticiados. Sin embargo, a pesar de su fracaso, aquel levantamiento sirvió para que en otros lugares prendiera la mecha de la rebelión. Tal cosa ocurrió, con distinta suerte, en los antiguos territorios del Reino de Navarra. Así, las sublevaciones se sucedieron en Bilbao, Orduña, Tolosa, Oñate, Salvatierra, Los Arcos y Estella, entre otros muchos lugares. Los sublevados, por apoyar el derecho al trono de Don Carlos de Borbón, fueron llamados carlistas. En Vitoria, don Valentín de Verástegui organizó a los voluntarios carlistas, pero el general gubernamental Sarsfield los venció en Peñacerrada, ocupando la capital de Álava. Tras las primeras escaramuzas, las zonas rurales quedaron bajo control de los sublevados, mientras que las capitales eran reducto de las tropas del gobierno de Madrid.

Imagen de Tomás Zumalakarregi ante Gasteiz (Iturria: conociendoalava.blogspot.com)

Imagen de Tomás Zumalakarregi ante Gasteiz (Iturria: conociendoalava.blogspot.com)

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Conferencia en torno a Iruña-Veleia

Como algunos ya sabéis, Martin Ttipia Kultur Elkartea mantiene una relación de hermandad con la Asociación SOS Iruña-Veleia. Es por ello que nos sumamos desde el corazón a la convocatoria que el citado colectivo anuncia para el próximo lunes. Se trata de una conferencia sobre el calvario de las analíticas pedidas por LURMEN, que incluirá un análisis del informe presentado por el IPCE (Instituto del Patrimonio Cultural Español). El encuentro servirá de cauce a la denuncia de las graves deficiencias de este informe así como de sus conclusiones manipuladas. Asimismo, se aportarán evidencias del informe que a juicio de SOS Iruña-Veleia demuestran la autenticidad de los hallazgos, y que el autor del informe no ha querido ver.

Ekimenaren afitxea

Ekimenaren afitxea

La cita será, pues, el 17 de Noviembre 2014, a las 19:00 horas, en el Palacio Villasuso de Vitoria-Gasteiz (Matxete Plaza). Contaremos con las intervenciones de Idoia Filloy -arqueóloga y ex-codirectora del yacimiento de Iruña-Veleia- y Koenraad Van der Driessche -doctor en geoquímica-.

Pirineos

Dicen que Dios no ha puesto fronteras, las hemos puesto los hombres.

Francisco Javier Elizalde, alcalde de Baztan (1987-1991)

Hoy se cumple el 355 aniversario del Tratado de la Paz de los Pirineos, firmado por Francia y España en la isla de los Faisanes, en el río Bidasoa. Con este acuerdo, además de poner fin a una larga guerra se estableció por primera vez en la historia una frontera que dividía en dos la cordillera pirenaica. Los mismos ministros que habían negociado la paz decidieron el reparto de jurisdicciones, apremiados por sus respectivos soberanos y por un calendario riguroso que nada quería saber de límites ni de mojones. Durante dos siglos, esa frontera figuró en tratados y en mapas, pero no se fijó sobre el terreno. Hubo varios intentos de deslinde que terminaron en fracaso. Por fin, en el año 1856 se firmó el Tratado de Bayona por el que se fijaron, de forma convencional, las fronteras entre Guipúzcoa, Navarra y Francia, dando como resultado la partición de Quinto Real, la selva de Irati y el valle de Erro. En 1862 y 1866 se firmaron sendos tratados que fijaban las fronteras del resto de la cordillera pirenaica, quedando también dividido el valle de la Cerdanya.

Espainia eta Fratziaren arteko mugaren irudi bat (Iturria: www.pirineos3000.com)

Espainia eta Fratziaren arteko mugaren irudi bat (Iturria: http://www.pirineos3000.com)

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