Orígenes (navarros) del culto a la Virgen Blanca

El documento o cartulario conocido “La Reja de San Millán” o “Ferro de Alava” del monasterio navarro-riojano de San Millán de la Cogolla del año 1025, nos habla de 4.280 fuegos u hogares en Alaba, lo que por 5 habitantes de media, darían unos 21.400 habitantes. No están en esta “Álava nuclear” las incorporaciones posteriores del valle de Aiala, Aramaiona, rioja alabesa o Sonsierra de Navarra y tierras de Bernedo, Valdegobia al oeste del río Baias o “Ibaia”, así como la comarca de Kanpezo. Esta Álava nuclear, con pequeñas modificaciones, viene a coincidir con los límites que un documento de 1258 especifica para los territorios de la Cofradía de Arriaga.

Imagen de la Virgen Blanca en la Hornacina de San Miguel, en Gasteiz (Argazkia: http://www.kuadrillas.com)

Es en esa Reja de San Millán es donde aparece una localidad de nombre “Gastehiz”, con “h” transpirada, letra cuya pronunciación está hoy perdida en muchos dialectos, pero que ya en época romana permitía diferenciar al euskera de los idiomas circundantes que no la tenían.

En los siglos XII-XIII se dio un fuerte crecimiento demográfico en toda Europa.  Sancho VI el Sabio de Navarra creó numerosas villas retomando la iniciativa comenzada siglos atrás por Sancho I Abarca y Sancho III el Mayor, buscando con ello repoblar el reino, conseguir un dinero extra del comercio y mercados de esas ciudades, así como núcleos amurallados difíciles de conquistar y una implicación mayor de la población en la defensa del reino en caso de invasión de sus enemigos -Aragón y sobre todo Castilla-, así como para evitar la emigración de navarros a lugares recién conquistados a los musulmanes de los que Navarra no participaba. También buscaba Sancho con la fundación de nuevas villas, contrarrestar el poder de los monasterios y Órdenes militares religiosas en el Reino.

Es así como Sancho VI el Sabio de Navarra fundó la villa de Vitoria sobre la puebla de Gastehiz, población que ya estaba amurallada en el siglo XI según restos encontrados en la Catedral “Vieja” de Santa María. Le dio el rey de Navarra a la nueva villa el nombre de Nova Victoria en 1181, con “c”,  y el fuero navarro de Logroño. Quizás el nombre se lo puso en recuerdo de la “Victorium” fundada por el visigodo Leovigildo en 581 en las faldas del monte Gorbea (quizás en Vitoriano, valle de Zuia), en un intento frustrado de los bárbaros germánicos por dominar estas tierras baskonas.

Como el propio rey navarro dejó escrito: “Os doy esta Villa que se dice nueva Victoria, con todos sus términos, poblados, yermos, los que al presente posee o en otro tiempo poseyó…” (…) “el nuevo nombre de Victoria a la que antes se llamaba Gastehiz”.

Es el propio rey Sancho VI el Sabio el que introdujo el culto a la “Virgen Blanca” de Pamplona en todo el reino, es más, “el culto a la virgen en Europa se produce en el siglo XII, antes no existía”, tal y como señala por ejemplo Marta Brancas Escartín. La devoción mariana cuajó perfectamente en estas tierras en sincretismo con el matriarcalismo vasco y el culto pagano anterior a Amalur, Maya o Mari de los nabarros.

La devoción de los vitorianos a la Virgen Blanca se remonta a la época en la que Álava aún pertenecía a la Corona navarra. Del estudio efectuado por el benemérito erudito Venancio del Val extractamos lo siguiente: “Fundamentalmente se cree que el origen de la devoción a la Blanca en Vitoria provenga del mismo tiempo de la fundación de ésta por el rey Sancho el Sabio, que es a quien se atribuye la introducción de aquélla. Así lo sostiene Manuel Díaz de Arcaya en sus “Leyendas alavesas”, confirmándolo Jesús Izarra en “La Patrona de Vitoria y su primera Cofradía”. Y principalmente lo argumenta Ángel de Apraiz, en su “Origen de la advocación e imágenes de la Virgen Blanca”. A la época de Sancho el Sabio se atribuye la imagen de Santa María la Blanca en la Catedral de Pamplona. Impone el mismo nombre a su hija, y consta que su esposa, doña Sancha, regaló una imagen de la Blanca a la ermita de Ujué, relacionada con otro monasterio navarro, el de Marcilla, donde también se veneraba a Nuestra Señora la Blanca. Sugiere el mismo Apraiz la posibilidad de que esa devoción fuera luego afirmada por el canciller Pedro López de Ayala, de quien está probada que la tuvo a la Virgen Blanca”, según puede leerse en la Enciclopedia Auñamendi.

El nombre de “La Virgen Blanca o de las Nieves”, hace referencia a la historia que tuvo lugar en el Monte Esquilino (Roma) en el siglo IV, donde se encontró el lugar nevado a pesar de las temperaturas propias del mes de agosto, por lo que se construyó un templo en honor a este milagro de la Virgen.

Sigue la misma enciclopedia: “Cuando en su Rimado de Palacio se refiere a la “imagen blanca” de Toledo o de Quejana, nada extraño tiene que recordara a la que, según la hipótesis del citado Apraiz, pudo deberse a él que fuera colocada en el exterior de la iglesia de San Miguel. Por otro lado quiere ver alguna relación de la Virgen Blanca en la devoción que también manifiesta, mencionándola en sus Cantigas, el rey castellano Alfonso X el Sabio, quien permaneció buena temporada en Vitoria, donde tenía un palacio en el solar donde hoy se encuentra el de Gobeo-Caicedo. Los cambios de lugar de la primitiva imagen, de donde en principio estuvo a donde luego se le trasladó y hoy permanece en el exterior de la mencionada iglesia de San Miguel, los considera Ángel de Apraiz como reveladores de la devoción creciente de los vitorianos a la Virgen Blanca, al situarla en cada época en el sitio más adecuado para recibir el homenaje de la Ciudad. Efectivamente, coincidía el traslado con el desmonte de los terrenos del Campillo al Arrabal para construir la Plaza del Machete y el paseo de los Arquillos, por donde se uniría la Villa de Suso con la parte baja de la población, para ir formando la ciudad moderna. El citado autor relaciona nuestra Blanca con otras imágenes del mismo nombre que se encuentran en el camino de peregrinos del que Vitoria forma parte; principalmente en ese tan importante que, a mediados del s. XVI, unía los puertos de Laredo y Castro Urdiales con el Ebro y con Vitoria. En la segunda de estas poblaciones fue descubierta todavía hace pocos años, en 1955, una bella imagen del s. XIII”.

El culto a La Virgen Blanca o de las Nieves se extendió a toda la villa de Vitoria-Gasteiz en 1730 y fue impulsado por el gremio de cereros de la ciudad que había creado la Cofradía de Nuestra Señora la Virgen Blanca en el siglo XVII. Es en la parroquia de San Miguel Arcángel, la más popular de Vitoria-Gasteiz, donde recibe culto y en la que se localizan algunas de sus imágenes, en ella, adosada al pórtico en una hornacina, se ubica la imagen más antigua de piedra, pero la Virgen Blanca es la Patrona principal de la ciudad desde 1922 y por la que se celebra la famosa procesión de los Faroles la alborada del 5 de agosto.

-Aitzol Altuna-

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