De aquellas nevadas, estas riadas

Hace unas semanas, la nieve hizo acto de presencia en la capital de la Nabarra Occidental. No recordábamos una nevada semejante en los últimos años, por más que Gasteiz sea una ciudad climatológicamente gélida. Ahora bien, dado que no puede compararse con Finlandia, la sustancia blanca es más bien infrecuente por estos lares. Y es en esas ocasiones, en lo excepcional y no habitual, cuando una sociedad queda en evidencia. Más aún cuando contemplamos, días después, las catastróficas crecidas de nuestros días, fruto del deshielo y de las copiosas lluvias recientemente sufridas. Lo llamamos auzolan y, entre ustedes y yo, podríamos resumirlo como aquella manera de hacer las cosas que nos lleva a proclamar “Uno para y todos y todos para uno”. ¿Por qué si no la semana pasada el Consistorio de Gasteiz hizo continuos llamamientos a que vecinos y comerciantes despejaran de nieve la parte de acera que les correspondía? ¿Por qué si no algunos nos desgañitamos aún al reclamar que, como navarros, asumamos las responsabilidades comunitarias que nos competen?

Imagen de la riada en Villodas (Iturria: irunadeoca.eu)

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Crónica de la Guerra Carlista en la Llanada (y II)

Aniversario

Un año después de la victoria sobre los liberales en la Llanada, el gobierno de Madrid no dominaba el país. Sus tropas se acantonaban en las cuatro capitales, que se encontraban bloqueadas por las fuerzas de voluntarios carlistas. Zumalakarregi había fallecido el 24 de junio de 1835 a causa de una septicemia generalizada provocada por una herida que sufrió en el sitio de Bilbao.

En octubre, en el aniversario de su estrepitosa derrota de Alegría, el gobierno liberal se propuso avanzar, tomando como eje el Camino Real, desde Vitoria hasta San Sebastián, partiendo en dos el territorio controlado por los carlistas y rompiendo el bloqueo de estas dos capitales. Previamente, se había ordenado el traslado de la Legión Inglesa, un grupo de mercenarios a las órdenes del general Lacy Evans, de Bilbao a Vitoria. Era entonces comandante en jefe de las fuerzas carlistas el general Nazario Egia, natural de Durango.

Nazario de Egia (Iturria: Wikipedia)

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Crónica de la Guerra Carlista en la Llanada (I)

Los días 27 y 28 de octubre de 1834 se desarrolló en la Llanada, entre las localidades de Etxabarri-Urtupiña y Oreitia, en un paraje llamado Quilchano, la llamada Batalla de Alegría, así denominada porque en su contexto se produjo la toma de esa población por las tropas carlistas. Este hecho bélico ha sido suficientemente descrito e incluso contó, hasta hace unos años, con una representación teatralizada, cuyos actores eran los propios vecinos y vecinas de Alegría-Dulantzi.

Eran otros tiempos. Un momento de la teatralización de la Batalla de Alegría (Iturria: http://bimila.blogspot.com.es)

Sin embargo, éste no fue el único acontecimiento bélico de cierta envergadura que tuvo como escenario, en aquella guerra, la Llanada, lo cual no es de extrañar, ya que este conflicto bélico se prolongó durante siete años, de 1833 al 1839.

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Moción sobre Martin Ttipia, 28 de noviembre de 2014

Eñ 28 de noviembre, las formaciones EAJ-PNV, PSE y EH Bildu presentaron en el Ayuntamiento de Gasteiz una moción por la que pedían que una calle o plaza de la ciudad lleve el nombre de Martin Ttipia, tenente de Nova Victoria en 1200. El vídeo que pueden ver a continuación reproduce íntegramente tan importante momento.

 

Castillos que defendieron Araba

Según acertadamente afirma el arqueólogo Iñaki Sagredo, autor de la monumental obra “Castillos que defendieron el Reino”, “Navarra fue humillada, rebajada a lo mínimo, y cuesta explicar qué debió suponer para los navarros ver los muros que construyeron sus antepasados por los suelos, una consecuencia más de la definida como pacífica anexión”. Los castillos de Navarra, así como muchas casas torre y recintos amurallados, fueron derruidos entre 1512 y 1522 por orden del Cardenal Cisneros, regente de Castilla. Así lo explicaba el coronel español Villalba cuando escribió al cardenal Cisneros, promotor de la destrucción de los castillos de Navarra: Navarra está tan baxa de fantasía después que vuestra señoría reverendísima mandó derrocar los muros, que no ay ombre que alçe la cabeza”.

Iñaki Sagredo, dentro de su exhaustivo estudio, ha elaborado un mapa de los castillos de Navarra. Obviamente no se limita al territorio de la actual Comunidad Foral de Navarra, sino que contempla la totalidad del territorio que históricamente ha sido navarro.

El arqueólogo Iñaki Sagredo ha desarrollado una prolífica obra sobre las defensas del Reino de Navarra (Irudia: Pamiela Argitaletxea)

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Joxe Ulibarrena, 2014. Urteko Nafarra Saria jasotzen

Hona hemen Martin Ttipia Kultur Elkartekoek egindako bideoa, Joxe Ulibarrena 2014. Urteko Nafarra Saria-ren harira.

El Ferro de Álava (y II)

El monasterio de San Millán

En el monte Distercio o La Cogolla existía en esa época un monasterio fundado en el siglo V por San Millán, quien había nacido en Berceo, actual Rioja, en 473, cuando aquellas comarcas estaban sometidas al dominio del rey visigodo Eurico. Su nombre proviene del latín Aemilianus, en castellano Emiliano. A los 20 años, siendo pastor, decidió dedicar su vida a la contemplación de Dios. Se dirigió a Bilibio, en las cercanías de la actual Haro, para hacerse discípulo de un santo ermitaño llamado Felices.

San Millán junto a varios discípulos (Irudia: es.wikipedia.org)

Una vez instruido por éste, decidió apartarse del mundo, yéndose a vivir al monte Distercio o la Cogolla, próximo a Berceo, donde habitó cuarenta años. Dídimo, obispo de Tarazona, teniendo conocimiento de su santidad, le nombró párroco de Berceo, en contra de su voluntad. Otros clérigos, seguramente movidos por la envidia, le acusaron de desatender la administración de la parroquia, por lo que fue destituido y regresó al monte, donde vivió como ermitaño en una gruta que él mismo excavó en la roca, hasta su muerte a la avanzada edad de 101 años. Durante ese tiempo su fama de santo se extendió por toda la región, realizando, según la tradición, numerosos milagros. Otros ermitaños se le unieron, formándose una comunidad, que vivía en cuevas artificiales, conocidas tras la muerte del santo como monasterio de San Millán de Suso. Tras su muerte su tumba se convirtió en lugar de peregrinación.

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El Ferro de Álava (I)

Un documento del monasterio navarro-riojano de San Millán de la Cogolla nos muestra como era Álava hace mil años

El territorio histórico de Araba ha experimentado múltiples cambios a lo largo de la historia. Si nos atenemos a los documentos más antiguos, los de época romana, en lo que hoy es Álava habitaban varios pueblos, emparentados entre sí -vascones, bárdulos, caristios, berones y autrigones‑ y que se extendían también por los territorios vecinos.

Fue precisamente Roma quien dio una cierta unidad a esa variedad de pueblos que en el futuro serán conocidos como vascones. De esa manera nos encontraremos, a partir del siglo II d.C., con un poblamiento establecido a lo largo de una importante vía de comunicación, la calzada Iter XXXIV ab Asturicam Burdigala, que entraba en lo que hoy es Araba por Egino, procedente de la Iruña de Pamplona, para seguir el valle del río Zadorra.

La calzada pasaba por Mansio Alba (Albeniz), Tullonium (Dulantzi), Suestatio (Arkaia), la Iruña de Beleia y Deobriga, junto a Miranda de Ebro, para dirigirse luego hacia Viroveska (Briviesca), la ciudad principal de la Autrigonia.

Albeniz, con cumbres de la zona de Aratz al fondo (Irudia: azterlariak.org)

La influencia de esta calzada va, como es lógico, más allá del primigenio territorio alavés, constituyendo un elemento civilizador que está en el germen de la unificación de todos aquellos pueblos de común estirpe, entre los ríos Garona y Ebro, teniendo como eje la cordillera pirenaica, en el ducado de Vasconia, a partir del siglo VI (especialmente tras la expulsión de los visigodos de la Novempopulania, actual Gascuña, tras la batalla de Vouillé, en 507).

La frontera sur del Ducado de Vasconia, en permanente enfrentamiento con la Hispania visigoda, viene delimitada por el hallazgo de vestigios arqueológicos, principalmente necrópolis de guerreros, que trazan una línea que pasa por Buzaga, al sur de Pamplona, y luego por San Pelayo en Alegría-Dulantzi, Aldaieta, junto a Nanclares de Ganboa, y Finaga en Basauri (Bizkaia). Al sur de esta línea se encontraría una tierra de nadie montañosa, donde se encuentran eremitorios rupestres, como el de Laño en Treviño, a los que nos referiremos luego.

Esta frontera se mantuvo a partir del año 711, tras la desaparición del poder visigodo y la islamización de Hispania. De esa época proviene la primera mención a Álava en las crónicas hispanomusulmanas. Para ellos era Al-laua. Siendo Laua la Llanada, que hoy llamamos Lautada. Laua en euskara significa precisamente llanura o planicie. El país al que pertenecía Al-laua, según esas mismas crónicas, era la Galia Comata, que era como llamaban a esa zona fronteriza del Ducado de Vasconia que desde 769 había sido conquistado por el rey franco Carlomagno.

Ducado de Wasconia en tiempos de Odón el Grande, circa 710-740 (Irudia: es.wikipedia.org)

Los navarros

Este hecho da lugar a la aparición en la historia de unos nuevos protagonistas, los nauarri, citados en las crónicas francas como los vascones rebeldes al dominio franco. El cronista Einkhart nos dice en la biografía de Carlomagno, escrita entre 829 y 836, “Ipse per bella memorata primo Aquitaniam et Wasconiam totumque Pyrinei montis iugum et usque ad Hiberum amnem, qui apud Nauarros ortus”, es decir, “Él mismo [Carlomagno] en memorable guerra sometió primero a Aquitania y a Vasconia y todos los montes Pirineos y hasta el río Ebro, que nace junto a [las tierras de] los Navarros”.

Pura propaganda política, porque Carlomagno había visto frustrados sus deseos de dominio hasta el Ebro en 778, siendo derrotado en Roncesvalles, precisamente por los navarros, cuando se retiraba hacia Francia. Y fue también allí, en Orreaga, donde su hijo Ludovico Pío fue vencido el año 824, tras lo cual fue instaurado el Reino de Pamplona, en la persona de Eneko Xemeniz, llamado “Aritza”.

La Araba de entonces, que comprendía la Llanada y poco más, se inscribe en el territorio pamplonés, presionado por el emirato de Córdoba por el sur y por el reino astur-leonés, sucesor del de los visigodos, por el oeste. La crónica de Alfonso III de León, que nos remite a los hechos del reinado de Alfonso I (739-757), nos informa de que “Álava, Bizkaia, Alaon [probablemente Ayala]  y Orduña, ocurre que están poseídas por los suyos, del mismo modo que Pamplona, Deio y la Berrueza”.

Imagen caricaturizada del jesuita José Moret Mendi (Irudia: exprai.eus)

Una tradición recogida por el Padre José Moret Mendi, miembro de la Compañía de Jesús y cronista oficial del Reino de Navarra entre 1654 y 1687, nos dice que el rey Eneko Arista habría donado, en 839, a su alférez mayor, Eneko de Lane o de Lalanne, “un valle y monte por nombre Larrea, que dice está a  la entrada de Álava, desde el río hasta la montaña alta de Guipúzcoa llamada Arbamendi y una torre que el Rey había edificado”.

De esta manera llegamos al reinado de Sancho III el Mayor, entre 1004 y 1035, durante el que todo el territorio de lo que hoy es Álava forma parte de Navarra. De esa época, año 1025, data el documento conocido como “Ferro de Álava” o “Reja de San Millán”, en el que se relacionan los tributos que en forma de rejas de hierro pagaban los pueblos de Álava al monasterio navarro-riojano de San Millán de la Cogolla.

– Fernando Sánchez Aranaz-

El Señor de los Anillos y el Árbol Malato

Interesantísimo el artículo que Mikel Zuza publica en su blog Crónicas Irreales. Nos habla del Arbol Malato que marcara los límites del País, pero también de cómo pueden verse algunas huellas de la simbología del árbol no sólo en la Herádica y la Numismática, sino también en la obra de J. R. R. Tolkien, creador de la Tierra Media y artífice de la Trilogía El Señor de los Anillos. Eskerrik asko, Mikel!

Bandera de Gondor

La analogía parece bastante evidente. De hecho, los símbolos que salieron de la mente de Tolkien nos remiten con relativa facilidad a los presentes en la historia de Navarra, y en particular en la historia de Sancho VI el Sabio, fundador de Gasteiz.

Arbol crucífero presente en las monedas de Sancho VI el Sabio (Irudia: cronicasirreales.blogspot.com.es)

En el nombre de Eliseo Gil

Seis años nos contemplan desde que los importantes (cruciales) hallazgos de grafitos con inscripciones en euskara en el yacimiento romano de Iruña-Veleia (Araba) fueran declarados falsos de manera oficiosa. Desde la Asociación SOS Iruña-Veleia y el colectivo Euskeraren Jatorria, se nos propone sumarnos de modo solidario a las concentraciones que desde este jueves tendrán lugar en la Plaza de la Provincia, frente al Palacio de la Diputación Foral de Araba. Reproducimos a continuación el texto reivindicativo remitido desde SOS Iruña-Veleia. Palabras que Martin Ttipia Kultur Elkartea hace suyas y que le invitan a sumarse a la convocatoria. Del mismo modo, nuestra asociación llama a la solidaridad a los euskaltzales de todo el País, pero también a toda persona amante de la justicia y la de la verdad, así como contraria a que mezquinos y más o menos oscuros intereses conduzcan, una vez más, al ocultamiento de nuestro patrimonio lingüístico-cultural y de nuestra historia como nabarros.

Eliseo Gil, en Iruña-Veleia (Argazkia: PRADIP J. PHANSE)

Eliseo Gil, en Iruña-Veleia (Argazkia: PRADIP J. PHANSE)

¡Basta ya! Hallazgos auténticos de enorme importancia declarados falsos. Autores del descubrimiento expulsados del yacimiento y algunos  imputados. Eliseo Gil difamado y condenado mediáticamente; seis años con la espada de Dámocles pendiendo sobre su cabeza, esperando una decisión judicial sobre el caso. Mientras, el señor Julio Núñez, actual director, campando a sus anchas cinco años después de haber causado enormes destrozos con una excavadora. Más de dos millones gastados, y nada  publicado después de cinco campañas. Analíticas fraudulentas. Silencio absoluto de los medios… Indignados con esta situación, colectivos y personas individuales que exigimos el esclarecimiento del caso hemos decidido llevar nuestra denuncia a la calle realizando una concentración todos los jueves.

Fecha y hora: enero 22, jueves, 20:00

Texto de la pancarta: Eliseo Gil, zurekin gaude!!! Sei urteko bidegabekeria / Seis años de injusticia

Convocantes: SOS Iruña-Veleia, Euskeraren Jatorria, Martin Ttipia