Crónica de la Guerra Carlista en la Llanada (y II)

Aniversario

Un año después de la victoria sobre los liberales en la Llanada, el gobierno de Madrid no dominaba el país. Sus tropas se acantonaban en las cuatro capitales, que se encontraban bloqueadas por las fuerzas de voluntarios carlistas. Zumalakarregi había fallecido el 24 de junio de 1835 a causa de una septicemia generalizada provocada por una herida que sufrió en el sitio de Bilbao.

En octubre, en el aniversario de su estrepitosa derrota de Alegría, el gobierno liberal se propuso avanzar, tomando como eje el Camino Real, desde Vitoria hasta San Sebastián, partiendo en dos el territorio controlado por los carlistas y rompiendo el bloqueo de estas dos capitales. Previamente, se había ordenado el traslado de la Legión Inglesa, un grupo de mercenarios a las órdenes del general Lacy Evans, de Bilbao a Vitoria. Era entonces comandante en jefe de las fuerzas carlistas el general Nazario Egia, natural de Durango.

Nazario de Egia (Iturria: Wikipedia)

Emprendieron los liberales la marcha por Durango, protegidos por la división del general Espartero. Para favorecer su paso por territorio enemigo, el general liberal Luis Fernández de Córdova, desde Vitoria, se propuso una maniobra de distracción de las fuerzas carlistas. Salió así con sus hombres de la capital alavesa al amanecer del 27 de octubre, llegando a la Venta de Etxabarri a las nueve de la mañana. Los carlistas se apostaban en la sierra de Aldaia, en cuyo extremo occidental se encuentra el castillo de Gebara. Los liberales se dividieron en tres cuerpos. El primero avanzó por el Camino Real de Pamplona hacia Salvatierra, mientras que los otros dos atacaban el castillo por sus flancos este y oeste, lo que obligó a los carlistas a trasladar sus fuerzas hacia estos montes, dejando desguarnecida Salvatierra. Los carlistas se refugiaron, unos en el castillo, mientras otros se retiraban al valle del río Barrundia, donde en las localidades de Ozaeta, Hermua y Larrea disponían del grueso de sus fuerzas. Esa retirada habría supuesto la victoria carlista si el general Egia no hubiera ordenado el contrataque de sus fuerzas, que se encontraban en Arlaban y el valle de Ganboa, hoy ocupado en su mayor parte por el pantano.

Mientras tanto, las tropas liberales, a las órdenes del brigadier Méndez Vigo, llegaban a ocupar, aunque por breve tiempo, el castillo de Gebara. Se entabló un fuerte enfrentamiento en el estrecho puente sobre el Zadorra, con las fuerzas carlistas al mando del general Bruno Villarreal, natural de Larrea. Por su parte, los voluntarios carlistas emplazados en Audikana y Dallo establecían otro frente en la margen izquierda del Zadorra.

Imagen de época de Bruno Villarreal (Iturria: Wikipedia)

Ocupación de Salvatierra y retirada

Un escuadrón de Húsares de la Princesa desalojó a los carlistas de Audikana. En ese momento, embravecido por su aparente victoria, un batallón de infantería liberal, que había quedado en la Venta de Etxabarri, cargó desordenadamente a la carrera por Marantxona, creándose una situación de confusión. De cualquier manera, el general Córdova consiguió reunir a sus hombres, incluidos los que ocupaban el castillo de Gebara y, así, proseguir su avance hacia Salvatierra.

Anochecía cuando los carlistas atacaron resueltamente la retaguardia y el flanco izquierdo de los liberales, pero fueron contenidos por una carga de los lanceros de la Guardia Real a las siete de la tarde. Mientras tanto, los carlistas recuperaban sus posiciones en la sierra de Aldaia y en Gebara y los liberales entraban en la villa de Salvatierra, donde permanecieron toda la noche.

Retrato de Luis Fernández de Córdova (Iturria: biografiasyvidas.com)

Sin embargo, a las nueve de la mañana del día 28, considerando el general Córdova la debilidad de su posición, dio orden de retornar a Vitoria, haciéndolo el grueso de sus fuerzas con la artillería y los heridos por el Camino Real, mientras el resto avanzaba por la cresta de la pequeña sierra que se extiende a la derecha de su marcha, para así prevenir un posible ataque desde el valle del Zadorra. Al llegar a la altura de Argomaniz, donde justó un año antes los liberales habían sido vencidos por Zumalakarregi, Córdova situó unas piezas de artillería en dicho pueblo situado en la ladera del monte Zabalgana, desde donde podía batir un posible ataque de los carlistas desde Maturana y Mendixur.

De esa manera, los liberales consiguieron aminorar su derrota con una ordenada retirada. El general Egia, desde Ozaeta, comunicó al Rey Don Carlos V cómo había batido al enemigo, obligándole a volver a refugiarse en Vitoria. Por su parte, Córdova había conseguido sus propósitos, puesto que Espartero y Evans pasaron con sus hombres por el puerto de Arlaban, desguarnecido por los carlistas, llegando a su vez a Vitoria, pero al coste de cuantiosas pérdidas, ya que tuvo 600 bajas entre muertos y heridos.

-Fernando Sánchez Aranaz-

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