ARAKALDO, 9 DE MARZO DE 1835

 

Arakaldo se fundó hacia 1522, junto a la iglesia de Santa Marina, la cual presentaba el mismo aspecto que en la actualidad (ver imagen 1).

En 1835, esta localidad tenía entre 80 y 100 habitantes. En 1845 estaban censados 106 habitantes: 91 en Elexalde, 5 en Saño, 6 en Ugarriza, y 5 en Urgoiti (según datos del libro “Monografías de pueblos de Bizkaia” de Carlos Elorriaga pag. 87). Existían unas 26 viviendas, un molino, una ferrería, un edificio para ayuntamiento, la taberna en Ugarriza (la actual se hizo en el siglo XX) y la iglesia de Santa Marina, así como el puente de acceso al pueblo, ya que éste fue construido hacia 1820. Además, el camino de acceso era recto hasta la iglesia y ayuntamiento.

Por otro lado, según el anuario de esos años, el comercio, la agricultura, la explotación forestal y la ganadería eran predominantes en esa época.

Imagen 1: Iglesia de Arakaldo. Foto de Indalecio Ojanjuren (1920).

Imagen 2: Edificio del Ayuntamiento de Arakaldo. Foto de Indalecio Ojanguren (¿1920?)

Imagen 3: Mapa topográfico de Arakaldo en 1845

El Camino Real

En 1833 comenzó la Primera Guerra Carlista, por lo que toda la zona del Nervión era un hervidero de ataques y contra-ataques entre las partidas Carlistas e Isabelinas. Estos enfrentamientos tenían como objetivo el control del Camino Real que iba desde Orduña a Bilbao, y su ramal desde Gasteiz por Altube y La Barrerilla a Bilbao: de esta manera, se podía evitar el aprovisionamiento de Bilbao, y posibilitar su sitio, por parte de los Carlistas; y, por parte de los Isabelinos, despejar así una importante vía de suministro entre Bilbao y Gasteiz, y entre Bilbao y la Meseta.

El Camino Real se unía con Arakaldo a través de un vado a la isla de Ugarriza. Antiguamente, existía un puente de madera que unía el Camino Real con Ugarriza y, a través de la isla de Ugarriza, hasta el puente actual.

El Camino Real a su paso por Arrankudiaga tenía prácticamente el mismo trazado que la actual carretera: como se observa en el mapa, este trazado era ya de 1750. Éste era mucho más estrecho, algo más sinuoso, y, seguramente, con más vegetación frondosa en sus alrededores que en la actualidad. Era, además, un verdadero desfiladero: por una parte, las faldas del Goikogane; y, por otra, junto al camino, debía esquivar el rio Nervión y los riachuelos Aranzazukoerreka, Ukerreka, Betunerreka y Larunbe. Había, pues, varios puntos adecuados para las emboscadas, en las zonas de Aranzazukoerreka y Bakiola. Estos puntos estratégicos fueron los que emplearon los Carlistas para atacar los convoyes Isabelinos. Asimismo, durante la guerra de 1808 fue utilizada la zona de Aranzazukoerreka para emboscar a la Guardia de Dragones Franceses de José de Mazarredo, y también hay constancia de que en esa zona se dieron atracos con muerte.

Antecedentes

En enero de 1835, entre Bakiola (Arrankudiaga) y Ugao había explotado un cañón de madera cargado de metralla (tronco-bomba), hiriendo a varios soldados Isabelinos, según decía el “Eco del comercio” de 18 de enero de 1835 (ver imagen 4).

Imagen 4: Crónica de la época en “Eco del comercio “ de 18 de enero de 1835

Aparte de estos ataques, el enfrentamiento entre las tropas Isabelinas y los Carlistas eran habituales. En noviembre se había producido un fuerte enfrentamiento en la zona de Zuluaga (Arrankudiaga) entre el General carlista Cástor de Andéchaga y el General Espartero. Asimismo, en febrero de 1834 se había producido la batalla de Urigoiti, así como continuos ataques en Ugao, en Arrigorriaga, Llodio, Luxando, etc.

La quema y saqueo de Arakaldo

Los Hechos

El 9 de marzo de 1835 se atacó en Aranzazukoerreka (Arrankudiaga) a una columna de unos 800 Isabelinos al mando del General Espartero, con tres o cuatro troncos-bomba de los que sólo hicieron explosión dos, hiriendo levemente al caballo de Espartero y a un oficial. Según las crónicas de la época, Espartero relacionó aquel ataque con la gente de Arakaldo, y atacó el pueblo. Pero, para cuando llegó a Arakaldo, que era un pueblo indefenso y no tenía ningún valor estratégico militar (no tenía ninguna guarnición), la gente se había marchado corriendo al monte.

En represalia, por pura venganza, pegó fuego a todo el pueblo, dejando sin quemar el Ayuntamiento y la Iglesia, que saqueó. Se tiene constancia del saqueo de la Iglesia de Santa Marina, puesto que el párroco de la iglesia hace saber que desconoce quiénes deberían ir a la guerra, al haber desaparecido el libro de bautismo (Doc. Aq01400/010 de 1838 AHDFB). Posteriormente, en 1839 Fray Lorenzo Jugo informa a la Diputación de la recuperación del libro en Bilbao (Doc. Aq01428/136 AHDFB).

Documentos relacionados

Así explicaba lo que pasó el Fiel Regidor de la anteiglesia de Arakaldo, Andrés de Santa Cruz: “que el día nueve del corriente mes por las tropas enemigas fueron saqueadas y quemadas las casas de aquella anteiglesia a causa de haber hallado, según aseguraban, algunos cañones de madera cargados y con mecha encendida sobre el Camino Real de la Vereda de Orduña en jurisdicción de Arrancudiaga“ (Doc. Aq01402/203 AHDFB de fecha 19 de marzo de 1835).

En este documento, además, se recogen los testimonios del fiel de Arrankudiaga, de vecinos de Arrankudiaga (Ubaldo de Gorostizaga, Miguel de Escalza, Elias de Axpe y Pedro Gorostizaga), y Arakaldo, manifestando y testificando lo que habían visto, y dicen que los vecinos de Arakaldo por necesidad se refugiaron en Orozko, en el valle de Llodio, y en Arrankudiaga. La Diputación accede a dar de baja a Arakaldo para el suministro de raciones y demás servicios del R.S. (Ejército Real), por las razones y motivos que alega la Comunidad el 11 de Junio de 1835.

En el Doc. Aq01449/035 (AHDFB)de fecha 7 de diciembre de 1835, Andrés Santa Cruz, fiel regidor de la anteiglesia de Arakaldo, dice que “el día nueve de marzo de este año, al pasar por las inmediaciones de esta anteiglesia, una columna enemiga mandada por el rebelde Espartero, y por su orden, saqueó e incendió la población, en términos que, de veinte y siete casas que únicamente tenía, sólo se liberaron siete de la vecindad de las demás quedaron reducidas a cenizas”…solicitando que se les exima de los pedidos de guerra.

Este hecho significó para el pueblo de Arakaldo un desastre total difícil de imaginarnos, del que no se recuperó en años. Las crónicas de aquella época lo recogieron fehacientemente: algunas manifestaban la ejemplarizante acción del General Espartero, y otras las tachaban de borrón negro en la excelente carrera del General.

Relación de daños

El fiel de Arakaldo Gaspar de Iraragorri, en documento enviado a la Diputación Foral de Bizkaia a fin de ajustar la riqueza del municipio -que paso de 3015 reales de vellón a 630 reales de vellón: el valor de las casas quemadas, pues, era de 2385 reales-, dice que la relación de casas quemadas son 20 viviendas más un molino:

1.-Iturriaga-Goicoa, 2.-Iturriaga Vecoa, 3.-Goichicoa, 4.-Madariaga Goicoa, 5.-Madariaga Vecoa, y su inquilino(6), 7.-Echachu, 8.-Ibarreche Zuricalday, 9.-Ibarreche Vecoa, 10.-Ibarreche Palacio, 11.-Elejalde, 12.-Jauregui Goicoa, 13.-Jauregui Vecoa, 14.-Echevarria, 15.-Epirrena, 16.-Ibarreche,Marcos Zollo, 17.-Ibarreche Zarra, 18.-Ugarte, 19.-Ibarreche Santa Cruz, 20.-Ugarriza, 21.-Molino harinero de Uselarra.

Las que se quedaron sin quemar fueron 6 viviendas:

1.-Amarreneche y su inquilino (2), 3.-Saño, 4.-Goiquiri, 5.-Heredad de Urquijo, 6.-Pagazaurtundua.

Eso es lo que dice el Fiel de Arakaldo Gaspar de Iraragorri en el documento enviado a la Diputación, según Doc. Aq01507/044 de la AHDFB de fecha 26 de mayo de 1837.

¿Quién suministró los troncos-bomba?

De los documentos encontrados para saber qué es lo que paso, sabemos por el Doc. Q01469/020 (AHDFB) que León Robledo, responsable de Aduanas de la Diputación Foral de Bizkaia, solicita lo siguiente: “alguna munición para los destacamentos de aduana y, a poder ser, cuatro o cinco libras de pólvora para la prueba de tres cañones que han fabricado de madera el encargado de la de Areta”. Este documento es de fecha 30 de enero de 1835, por lo que podemos llegar a la conclusión de que los autores del suministro de los troncos-bomba de este ataque eran los aduaneros de Areta-Atxeta (Imagen 5).

Imagen 5: Documento Q-01469/020 de AHDFB

Conclusiones

En resumidas cuentas, el nueve de marzo de 1835, a su paso por Aranzazukoerreka, una columna comandada por el General Espartero es atacada con tres o cuatro troncos-bomba fabricadas por los aduaneros de Areta. Explotan uno o dos de ellos, hiriendo levemente al caballo del General Espartero y a un oficial.

En represalia, el General Espartero manda quemar todo Arakaldo, pero los vecinos de Arakaldo abandonan el pueblo al ver venir el ejército enemigo. De las 27 viviendas que tenía Arakaldo, 21 fueron quemadas (20 más un molino) y 6 se salvaron de la quema. Arakaldo no era un objetivo militar, no tenía ninguna guarnición: sólo fue pura venganza. La crueldad de esta acción podría venir del hecho de que el General Espartero venia de las Américas, donde había participado en la guerra de Independencia Americana con gran crueldad. Además, ya en febrero de 1835 había quemado la mitad de Luyando, por una acción similar de un cañón de madera.

Después de varios ataques más, el Camino Real paso a depender totalmente de los Carlistas, y en Junio de este año 1835 el General Zumalakarregi puso sitio a Bilbao, estructurando su logística para el abastecimiento con dos almacenes, uno en Galdakao (Urgoiti) y otro en Arrankudiaga, según relata José Ramón Urquijo en su libro “Seis años en Bizkaia”.

Informaciones de la quema de Arakaldo.

Además de estas informaciones, están las que disponemos de varios periódicos de la época, y de los libros que se escribieron sobre el asunto. Hay que tener en cuenta que los periódicos de aquella época daban las noticias casi diez días después de producirse, y algunos de los libros son de después de terminar la guerra en 1840.

REVISTA ESPAÑOLA (Periódico dedicado a S.M. la Reina Gobernadora) de fecha miércoles 18 de marzo de 1835, decía “la columna de espartero salió de Orozco para venir en socorro de Bilbao, y al llegar al pueblo de Arakaldo delante de sus mismas casas se encontraron tres cañones de madera….”

Imagen 6: Crónica del periódico “Revista Española”

El jueves 19 de marzo de 1835 el Eco de Comercio en su nº 323 publicaba una crónica en la que decía “el General Espartero salió el de 7 de Vitoria con dirección a Murguía …el día 8 de marzo se marchó a Orozko y el 9 salió para Bilbao …destruyendo la emboscada y recogiendo cerca de Arakaldo 4 cañones…”.

Incluso la prensa extranjera recogió este hecho:

El periódico alemán Allgemeine Zeitung Munchen 1835 (2) pag.721 de fecha 1 de abril de 1835 nº 91, dice de este ataque “Bei dem theilung von 20 jungen Leuten aus der Stadtmiliz von ManZuge durch das dorf Aracaldo entdekten die Soldaten des Geresa, die am 10. März einen Posten zu Olot ablösen sollten nerals Espartero drei hölzerne Kanonen, die mit Flintenkugeln, und unterwegs von einem Carlistische. Hinterhalt niederge Eisenstüken und Steinen gefüllt waren. Diese Kanonen waren macht wurden. Der Vapor trägt laut auf entscheidende Maaßverstekt angebracht und mit einer Lunte. “

El periódico italiano La Gazzetta di Firenze de sábado 4. de abril de 1835 num. 41 decia. “La Revista Espanola racconta che i soldati di Espartero nel recarsi a Bilbao e passando per il villaggio di Aracaldo, scoprirono tre cannoni di legno nascosti, carichi fino alla bocca di palle, mitraglia ec., e muniti di una miccia calcolata in modo da produrre il suo effetto al momento del passaggio della truppa. Qualche circostanza fece fallire il calcolo, e quei tre cannoni, come pure un quarto simile posto fuori di Aracaldo, furono presi e porstati a Bilbao dagli stessi soldati che doveano”.

En el libro “Galería de españoles celebres contemporáneos” del autor Francisco Cardenal editado en 1944 en la pág. 25 dice: “…Dirigiese Espartero a Arakaldo con una pequeña columna, tuvo aviso de que los facciosos acababan de abandonar este pueblo, dejando en él tres cañones de madera cargados y en disposición de reventar …los vecinos hubieron de retirarse a los montes cercanos, temerosos, sin duda, de la explosión de los cañones, y suponiendo Espartero que este acto natural de preocupación lo era de hostilidad contra su tropa, penetró en el pueblo y lo redujo a cenizas, hecho horroroso más propio de bandidos que de generales de una nación civilizada, y será siempre un borrón indeleble en la vida del caudillo manchego.”

En el libro “Espartero: historia de su vida militar y política”, su autor José Segundo Flores dice en la pág. 175 : “Entretanto diremos que Espartero, sabedor de que en el pueblo de Aracaldo, por donde tenía él que transitar con su división, habían dejado los facciosos cuatro cañones de madera con aros de hierro y cargados de metralla para que estallasen cuando pasase su tropa, y que los habitantes de dicho pueblo, lejos de advertirle el peligro, se mostraron cómplices, retirándose al monte, mandó dar fuego a las casas, habiendo él tenido la suerte de que sólo un cañón reventase, mas sin ocasionar desgracia alguna.”

Bibliografía

  • Documentos del Archivo Histórico de la Diputación Foral de Bizkaia (AHDFB)
  • “Galería de españoles celebres contemporáneos” de Francisco Cardenal
  • “Espartero: historia de su vida militar y política” de José Segundo Flores.
  • “Galería de españoles celebres contemporáneos” de Nicomedes Pastor
  • “Diccionario general de historia y geografía “
  • “Entre Logroño y Luchana: Campañas del General Espartero “de Rafael Vidal.
  • “Seis años en Bizkaia “de José Ramón Urquijo

-TXOMIN EGILUZ-

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